La presidenta de la Comunidad de Madrid encara un nuevo Dos de Mayo, festividad autonómico y día grande en la región, sin sobresaltos a nivel político, en un acto que estará de nuevo marcado por la ausencia del Gobierno de la nación, cuyos representantes no han sido invitados, y con la oposición agitada.
La presidenta de la Comunidad de Madrid encara un nuevo Dos de Mayo, festividad autonómico y día grande en la región, sin sobresaltos a nivel político, en un acto que estará de nuevo marcado por la ausencia del Gobierno de la nación, cuyos representantes no han sido invitados, y con la oposición agitada. El acto, después de que el año pasado saliera de la Real Casa de Correos a la Puerta del Sol pese a las fuertes lluvias, vuelve al interior de la sede del Gobierno regional, que acogerá la entrega de las Grandes Cruces, y cuyo exterior se reservará para una recreación histórica. Por segundo año se volverá a celebrar sin presencia gubernamental. La líder del Ejecutivo madrileño defendió que el Gobierno no va a ser invitado al mismo hasta que deje de "boicotear" y le pidió que se fuera a "petardear" a otros gobiernos autonómicos. Sí están invitados, sin embargo, todos los partidos políticos con representación de la Asamblea de Madrid. 🔗 Más información en el enlace de nuestra biografía