Paquita, una vecina que lleva tres décadas en su vivienda, ha expresado su firme voluntad de defenderla pese a las dificultades. En la casa fallecieron su marido y su madre, y ahora teme que la quieran convertir en alojamiento turístico.
La anciana paga 1.150 euros al mes y convive con su hijo. Sufre problemas de rodilla que le dificultan la movilidad, pero asegura que cuenta con el apoyo de los vecinos, que la adoran por su carácter cariñoso y sano.
Según sus palabras, los responsables del posible cambio de uso no responden a sus preguntas ni ofrecen alternativas, limitándose a guardar silencio ante sus peticiones de información.