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Jóvenes con empleo desde los 18 años no logran comprar vivienda por alquileres altos

Varios jóvenes que comparten vivienda de alquiler describen una situación de precariedad habitacional que afecta a su generación. Pagan rentas que superan la mitad de sus ingresos mensuales y afirman no poder asumir ningún incremento adicional. Aunque llevan trabajando desde los 18 años, explican que las condiciones laborales y los altos costes del alquiler les impiden ahorrar para la entrada de una vivienda propia. Muchos dependen del apoyo familiar para mantener su situación actual. Los testimonios destacan que esta realidad genera una sensación de injusticia frente a generaciones anteriores, ya que incluso con empleos estables la compra de una casa resulta inalcanzable a los 30 años.