¿Quién soy yo para juzgar? La defensa de la más gamberra
La influencer comparte un mensaje espontáneo en el que rechaza juzgar las decisiones de los demás. Se presenta como la persona más desastre y gamberra para subrayar que nadie tiene autoridad moral para criticar. Destaca que las opiniones personales no equivalen a verdades absolutas y que el deseo de ver fracasar a otros suele estar detrás de muchas críticas. Según ella, el hecho de que una editorial publique un libro demuestra que existe un público real dispuesto a comprarlo. Su postura final es clara: si algo no hace daño a nadie y genera felicidad, no hay razón para interferir.